Sociedad
según el director del banco de células madre, pablo menéndez
El descubrimiento sobre la leucemia infantil abre una nueva vía para su diagnóstico y tratamiento
viernes, 20/11/2009 14:04
Un grupo de investigación del Banco Andaluz de Células Madre del Campus Tecnológico de la Salud ha descubierto que la leucemia infantil de menores de un año de edad provienen de células distintas a las sanguíneas. Esto abre el camino a futuras investigaciones de diagnóstico y tratamiento para una enfermedad tan inusual como letal, ya que “afecta a unos 12 ó 15 bebés andaluces al año, pero que es incurable”, ha explicado el director del grupo investigador, Pablo Menéndez. Foto: Fermin Rodríguez
El proyecto del centro de Investigación Biomédica granadino demuestra que las células madre de la médula ósea llamadas mesenquimales forman parte del tumor cancerígeno en este tipo de leucemias y que también portan la mutación, y no sólo en las células de la sangre como se pensaba. Este descubrimiento abre la vía de diagnóstico y tratamiento para le 'leucemia linfoblástica aguda B.
“No hemos descubierto la cura para el cáncer, pero supone un primer paso en el estudio de este tipo de mutación”, ha valorado el doctor Menéndez, quien ha añadido que “no se puede decir que haya todavía un tratamiento a seguir”.
La investigación además ha demostrado que el origen de esta mutación cancerígena es prenatal, ya que se forma durante la gestación del feto, “aunque tarde 4, 5 6 meses en aparecer los síntomas”. Este hallazgo supone echar por tierra la creencia de que la enfermedad está vinculada al linaje sanguíneo, ya que en el estudio realizado a 38 niños han concluido que las células madre mesenquimales afectan a la leucemia no pediátrica (menores de 1 año) mientras que no existe vinculación con aquellas leucemias de los niños mayores de un año.
Por tanto, la mutación genética del cáncer leucémico de menores de un año se produce en los meses de embarazo en las células madre mesenquimales, que se encuentran en la médula ósea, la sangre periférica, el cordón umbilical y en el tejido adiposo o grasa corporal. “Implica -ha aclarado Menéndez- que para diagnosticarlo habrá que estudiar los tejidos orgánicos como la grasa, el músculo o el hueso”.
De momento imprevisible e incurable
De momento la línea de investigación debe hacerse sobre células madre. “Evidentemente no se pueden hacer análisis durante el embarazo, no puedes pedirle a una embarazo que se le abra la barriga para hacer pruebas”, ha ironizado. Trabajar con embriones permitirá a los investigadores conocer con más detalles cómo se genera la mutación y cómo se comporta, antes de establecer un tratamiento. Menéndez ha explicado que “en ningún caso las madres de los niños con leucemia prenatal tienen cáncer”, lo que hace que no haya síntomas ni sospechas de que el bebé pueda tener esta enfermedad hasta los 5 ó 6 meses de haber nacido.
El director del proyecto ha añadido que existe un factor de riesgo, las dietas ricas en flamonoides. “Son más propensos -los alimentos- al cáncer infantil-, pero no significa que produzcan cáncer, al igual que el tabaco no genera necesariamente cáncer de pulmón” ha comparado. Se está realizando un estudio sobre la relación de este tipo de componentes con la enfermedad, pero de momento no hay datos que lo atestiguen, a declarado Menéndez, que se ha negado a nombrar alimentos con flamonoides “porque son muchos y porque crearía en la sociedad una alarma innecesaria e injustificada”.
Menéndez ha querido agradecer al equipo de trabajo las horas dedicadas al proyecto, que ha sido financiado por la Consejería de Salud y ha contado con un presupuesto cercano a los 150.000 euros.
“Sería injusto llevarme yo sólo los méritos, cuando aquí han estado trabajando 2 años y medio Purificación catalina, Gustavo Melén, Clara Bueno, Javier García Castro y René Rodríguez, además de la colaboración desde el hospital Niño de Jesús de Madrid.










