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Formación online, el futuro de la enseñanza para trabajadores y estudiantes

Internet rompe las barreras de lo físico y de los horarios para dar pie a ciclos formativos con total libertad para el alumno.

El saber no ocupa lugar, pero sí requiere tiempo. Formarnos es la mejor forma de ampliar nuestras miras o centrarlas cuando hablamos del ámbito laboral. Es necesario asumir una serie de conocimientos con tal de poder aprovecharlos a la hora de desarrollar un trabajo con la eficacia que necesita. La mayoría de veces lo hacemos con ese fin, pero también hay otras muchas ocasiones en las que el estudio se hace simplemente por vocación.

No importa la situación, pero sí saber elegir. Estudiar es algo que requiere mucho tiempo si se quiere hacer como es debido y, por mucho que estemos acostumbrados a los cursos tradicionales, ESO, Bachillerato, Formación Profesional o enseñanzas universitarias, debemos empezar a mirar otras formas alternativas de aprender. Las personas de mayor edad, que ya están sumergidas por completo en el mundo laboral, suelen tener horarios complicados para poder dedicar a otras actividades, y eso dificulta mucho esa ansia de estudio.

Aquí es justo donde entra internet. Gracias a la conexión que tenemos tanto dentro como fuera de los hogares, la red de redes ha pasado a formar parte de nuestra vida cotidiana de forma intrínseca, permitiéndonos llevar a cabo todo tipo de actividades de forma casi inmediata y en el lugar que queramos. Y sí, también ha influido en la posibilidad de realizar estudios.

La formación online es una práctica cada vez más empleada en los tiempos que corren. Aquellos que no pueden asistir de manera presencial en centros de estudio por temas laborales o por mera incompatibilidad horaria, ahora pueden tener la tranquilidad de poder sacar un mínimo de tiempo para repasar sin presiones horarias. Esta medida, cada vez más en boga, se ha convertido en el gran aliado, sobre todo, de la Formación para empresas.

Los trabajadores que tengan que realizar cursos adicionales, impuestos por la empresa contratante, acostumbran a mirarlos con tedio por las complicaciones que suponen. No es solo contar con las horas de trabajo, sino también añadir las de preparación académica (normalmente, dentro del mismo horario, pero distrayendo de otras tareas). Gracias a las plataformas online, este proceso educativo cambia por completo de tercio.

Son sistemas menos directos, pero que no pierden un grado de interactividad ni, por supuesto, eficacia. A pesar del cambio de método, las puertas que internet abre a quienes quieren aprender son inmensas. Las clases pueden darse a través de videollamada, o incluso en un sistema diferido con lecciones pregrabadas; pudiendo amoldarse al horario de cada estudiante sin ningún problema.

Por otra parte, el acceso a contenidos es mucho mayor. La red es un lugar que facilita al usuario la capacidad de descargar material de todo tipo. Desde libros a vídeos o incluso archivos de audio, con enseñanzas que sirvan para terminar de adquirir los contenidos necesarios para completar una formación determinada.

Hablamos de los cursos online como una buena herramienta para el trabajador que debe, o quiere, seguir estudiando; pero lo cierto es que también es muy útil para aquellos que están en el delicado momento de elegir su futuro académico. Muchos apuestan por las enseñanzas universitarias como camino a seguir; pero a veces esa elección no es la más adecuada, haciéndoles perder tantos años de vida como importantes sumas de dinero.

¿Qué es lo mejor entonces para los indecisos? Navegar por la red. Buscar las diferentes enseñanzas online, desgranar todos sus programas y asignaturas hasta encontrar algo que de verdad les atraiga. Los grandes cursos, los que provienen de entidades prestigiosas, no suelen ser gratuitos, aunque sí facilitan notablemente el acceso al mundo laboral.

Sus programas poco tienen que envidiar a los de cualquier enseñanza tradicional. De hecho, su potencial es incluso mayor. El aprendizaje por internet tiene dos grandes virtudes imposibles de replicar a través de los métodos tradicionales: versatilidad y flexibilidad. Es posible que el estudiante se tope con lecciones que se ciñan a un horario específico, pero la tónica general abraza la libertad horaria y el acceso a infinidad de contenidos como rasgos definitorios.

De esta forma, la formación online se convierte en algo útil para, prácticamente, cualquier persona que tenga intención de estudiar ya no solo para ampliar o perfilar sus conocimientos, sino incluso para aquellos que todavía necesitan mejorar antes de entrar a trabajar. Hoy en día, todo el mundo tiene un teléfono móvil con conexión a internet, un ordenador portátil o un sobremesa en casa. Con eso, es más que suficiente para empezar.

Ni libros, ni materiales, ni nada. Con solo un dispositivo puedes comenzar, desarrollar y terminar un curso que te abra las puertas a un nuevo futuro en el sector laboral. Sin ataduras, sin complicaciones y sin restricciones.

 
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