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Desigualdad de género y la situación en Latinoamérica

Aún queda mucho camino por recorrer en la lucha por la igualdad de género. En todos los ámbitos – el social, el político, el económico- la mujer continúa en desventaja con respecto a la posición de privilegio que sigue manteniendo el hombre, como lo ha hecho durante milenios.

Si bien es cierto que se han hecho progresos y que la mujer ha conquistado lugares que antes habrían sido impensables, el flagelo sigue vivo y parece que aún más en Latinoamérica.

De acuerdo con los datos de http://www.latinwomen.org/, el porcentaje de víctimas de violencia de género en Sudamérica es del 40%. Una cifra, por cierto, alarmante. Son incontables los casos de violencia física o emocional donde la víctima no reporta el abuso, generalmente por miedo a un abuso mayor del ya padecido, teniendo que vivir en un terror constante que la deja desamparada y sumida en un gran daño psicológico. Este abuso, perpetrado por lo general por el marido o pareja, se traslada también a los niños del grupo familiar, que son también víctimas directas o por lo menos testigos, viviendo la violencia en el seno del hogar como si fuera algo natural.   

Y en cuanto al feminicidio, tan sólo en Brasil han sido asesinadas más de 40.000 mujeres en los últimos 10 años, cifra que parece haber triplicado el número de la época precedente.

Pero la desigualdad no sólo se manifiesta a través de este lado tan violento y feroz, sino que se traslada a todos los ámbitos de la vida de las mujeres latinas que padecen, por ejemplo,  desigualdad frente a las oportunidades laborales en algunos casos o en otros, en el salario percibido. Las cifras hablan de una diferencia del 60 al 70% en los salarios, y esto siempre y cuando se les permita el acceso al mercado laboral, ya que muchas mujeres se encuentran directamente imposibilitadas a causa del machismo imperante.

Otro foco de conflicto evidente es el tema del aborto. Cuba es el único país de Latinoamérica donde ha sido legalizado; para el resto de países sigue siendo un delito.

En los últimos años han surgido muchos movimientos de mujeres latinas que luchan por cambiar algunas de estas normas y leyes, intentando además trabajar en un cambio en la sociedad en su conjunto, pero es un camino arduo que se enfrenta a numerosos escollos, entre ellos, la diferencia de clases y los problemas de pobreza extrema.

 
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