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Créditos rápidos, debemos usarlos con responsabilidad

Los créditos rápidos nos pueden sacar de un apuro, pero es importante valorar sus desventajas y saber cuándo sale a cuenta utilizarlos

Los vemos anunciados por todas partes. “¡1.000€ directos a tu bolsillo!” “¡Dinero en efectivo en menos de 15 minutos!” ¿Qué hay de realidad y qué hay de timo en estos tratos? ¿Por qué deberíamos pedir un préstamo a una entidad privada desconocida y no a nuestro banco de toda la vida?

Los llamados “minicréditos” son préstamos que suelen oscilar entre los 300€ y los 900€ con un plazo de devolución de aproximadamente 30 días (el importe suele ser mayor para personas que han operado previamente con la compañía que concede el préstamo). Están pensados para hacer frente a un imprevisto, como afrontar una reparación del hogar o llegar a final de un mes en el que se han acumulado demasiadas facturas. Si nuestra economía familiar no es muy solvente o no disponemos de una nómina fija es probable que nuestro banco nos ponga pegas para concedernos el préstamo. Una empresa de crédito rápido, en cambio, generalmente no hace muchas preguntas ni pide documentación financiera alguna —para ese tipo de cantidades.

Los intereses de los minicréditos suelen ser altos porcentualmente, aunque al tratarse de cantidades pequeñas el monto total de interés no es muy elevado. Por ejemplo, para un crédito de 300€ a devolver en treinta días, es probable que nos toque devolver una cantidad de en torno a los 390€. Con estos intereses no es recomendable pedir préstamos como práctica habitual, pero en ocasiones el coste de no disponer de esos 300€ de modo inmediato es superior. Un ejemplo sería evitar incurrir en un descubierto en la cuenta bancaria, lo que acarrea el pago de elevadas comisiones que podrían llegar a superar los intereses del minicrédito. Otro caso en el que sería conveniente pedir un minipréstamo sería evitar que nos devuelvan un recibo importante: si necesitamos el teléfono para desarrollar nuestro trabajo, pedir un crédito para evitar que nos lo corten puede significar mantener nuestro puesto de trabajo.

Existen buscadores online, para encontrar la mejor opción

La oferta de minicréditos y créditos personales de todo tipo ha crecido exponencialmente en los últimos años. En consecuencia, han florecido los buscadores o agrupadores, como por ejemplo www.milcreditosrapidos.com, que permiten orientarse un poco e identificar, en este mar de anuncios llamativos, qué condiciones y contrapartidas tiene cada oferta.

Es muy importante es valorar los pros y contras de pedir el crédito y estar convencidos de que podremos devolver el dinero: ya sea con el próximo sueldo o con una factura que cobraremos durante los próximos días. Si generamos un impago entraremos en un registro de morosos, llamado ASNEF, que nos impedirá pedir más créditos en la mayoría de entidades bancarias. A medida que el registro de morosos se ha ido engrosando no han tardado en aparecer los préstamos con ASNEF, que nos los concederán incluso si nuestro nombre consta en la lista negra de impagos. Sin embargo, si nos encontramos en esta situación debemos moderarnos, puesto que endeudarnos excesivamente y acumular impagos genera intereses extra y conllevar un embargo de nuestra cuenta bancaria o incluso de nuestros bienes.

Si algo nos ha enseñado la crisis es que todos los actores de la sociedad, desde el Estado hasta los ciudadanos, pasando por las empresas y las entidades financieras, debemos endeudarnos con responsabilidad. Aunque pueda resultar muy tentador recibir 300€ con cuatro clics desde el sofá de casa, es imprescindible pensar a largo plazo, planificar cómo devolveremos el crédito y considerar las consecuencias que tendría no devolverlo.

 
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