Sociedad

8 consejos para animar a una persona

Si tienes muchos amigos, familiares y conocidos resulta bastante normal que alguno/a de ellos, e incluso varios, se encuentren más tristes y decaídos de lo normal. Esto puede ser por motivos laborales, de amor, de dinero etc. No importa la causa, el caso es que se encuentran bajos de moral y necesitan tu ayuda. Si no sabes cómo prestársela no te preocupes porque a continuación te presentamos ocho sencillos consejos para que consigas animar a una persona que se encuentra triste.

Ponte en la piel de la otra persona

Intenta comprender a la persona a la que quieres ayudar, ten en cuenta su edad, sus gustos, su forma de ser… Si crees que es una persona que valora mucho que la escuchen y que así va a ser como mejor vas a poder ayudarla, dejándola desahogarse: hazlo. Mientras que, si por contra consideras que quiere tus consejos prácticos, dáselos sin tapujos.

Dale todo tu apoyo y sé paciente

Aunque a veces haya personas o circunstancias que nos desesperen, si de verdad te importa la persona a la que quieres ayudar y quieres serle eficiente: ten paciencia. Es cierto que hay muchísima gente que tropieza varias veces con la misma piedra y que parece que siempre ve negativo, pero también es cierto que el mostrarte impaciente no les va a ayudar en nada. Tranquilízate, apóyale y repítele una y otra vez los mismos consejos si es necesario, porque tarde o temprano terminará haciéndote caso.

No le quites importancia a su problema: ayúdale

Asimismo, como no debes perder la paciencia tampoco debes restarle importancia a lo que le sucede. Tampoco debes hacer el problema más grande, simplemente préstale la atención que se merece y nunca le digas a nadie que su problema es una tontería porque quizá para él/ella sea algo realmente grave. Muchas veces todo depende de la percepción de la gente, así que no le quites importancia al problema y aporta soluciones para que de verdad deje de tener importancia, pero porque habrá desaparecido.

Presta soluciones reales

No te limites a hacer propuestas absurdas o dar consejos generales como: “todo pasa” o “la vida da muchas vueltas”. Analiza de verdad el problema de la persona que te importa, si es que de verdad es tan especial para ti y ayúdale de forma práctica si es que de verdad quieres que se sienta mejor, planteándole soluciones prácticas y reales con las que poder salir adelante lo antes posible y volver a ser feliz.

No hagas bromas respecto a la situación

Igual que debes tener paciencia y no restar importancia, no deberías bromear entorno al problema que tenga tu conocido/a, porque aunque lo hagas con buena intención, de nuevo le estarás restando importancia y muy probablemente la persona a la que quieres animar se sienta incluso ofendido/a porque le estarás menospreciando. Esto no quiere decir que no debas hacer sonreír a la persona a la que quieres ayudar, pero siempre hazlo con otros temas y en el momento oportuno, así como utiliza diferentes frases de apoyo. Si te interesa el tema tienes más de 100 frases de ánimo en este artículo.

Escúchale con interés

Interésate de verdad por lo que la otra persona dice. Además de mostrárselo de forma no verbal mediante gestos y tu atención, mírale a los ojos y presta atención a su historia. Busca todo lo que puedas hacer para ayudarle y hazlo. No le digas que entiendes muy bien lo que le sucede si esto no es así o no has pasado por una situación parecida, pero explícale que estás intentando entenderle/a y que vas a ayudarle en todo lo posible para que pueda sentir tu apoyo.

Ayúdale a distraerse

Con esto no queremos decir que restes importancia al problema, sino que le ayudes a pensar en otras cosas. Practicad deporte, realizad actividades de ocio juntos/as, hablad de otros temas, id de viaje etc. Cualquier cosa con tal de despejar la cabeza para olvidar un rato el tema y muy probablemente aclarar las ideas para, una vez de vuelta al problema, tener mucho más claro cómo enfrentarlo o qué decisión tomar.

No le mandes nada: hazle sugerencias

Las personas que se encuentran tristes, decaídas o con problemas no necesitan a nadie que les de órdenes, por mucho que a todos nos guste mandar cosas a alguien cuando no somos nosotros los que estamos mal. Muchas veces no podemos arreglar nuestros propios problemas y creemos que vamos a poder arreglar los de los demás… Y eso no es así. Nunca le des órdenes. Hazle propuestas, dile tu opinión y sobre todo préstale mucho apoyo y sugiérele alternativas, pero por supuesto que sea esta persona la que tome libremente cualquier tipo de decisión acerca de su futuro o de lo contrario nunca dejará de sentirse decaída ni empezará a sentirse bien consigo misma.

 
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