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4 pasos para un perfecto cuidado facial

 

Con la reciente llegada del invierno y, una vez pasadas las navidades, vuelven los cuidados del cuerpo y, muy especialmente, de la piel. La piel de nuestra cara es probablemente la única que está en contacto con el exterior las 24 horas del día, y por ello es la que más protección requiere.

El cuidado facial consiste en una serie de rutinas de limpieza, hidratación y mantenimiento del cutis que, mantenidas en el tiempo, conseguirán los efectos deseados en nuestra piel y nuestra cara.

Un cuidado correcto se basa en cuatro pasos principalmente: limpiar, tonificar, cuidar y proteger. En este artículo vamos a ver en profundidad todos y cada uno de ellos, con el objetivo de aclarar las bases sobre las que se van a asentar las rutinas del cuidado facial:

1) Limpiar: por la mañana, vamos a lavar nuestra cara con agua fría y lo secaremos con una toalla limpia, suave, y distinta de la que utilizamos para el resto del cuerpo. Después, aplicaremos un tónico descongestivo. Cuando se seque, vamos a hidratar nuestra piel con una buena crema hidratante, según el tipo de piel que tengamos (normal, seca, grasa o mixta).

Por la noche, vamos a repetir estos mismos pasos antes de acostarnos. Importante: si nos hemos maquillado, tenemos que retirar antes la capa de maquillaje.

2) Tonificar: para tonificar la piel, lo ideal es utilizar un tónico descongestivo que complete la higiene de nuestro rostro, y equilibre la hidratación. Al aplicar un tónico descongestivo, estamos removiendo las células muertas ayudando a la crema hidratante (que se aplicará después del tónico) a que penetre mejor en la piel, resultando más efectiva y conservando la piel más luminosa.

3) Cuidar: para poder cuidar la piel de forma óptima, primero debemos saber de qué tipo es nuestra piel ya que, por ejemplo, la piel seca necesita otros cuidados distintos de los de la piel grasa. También debemos mostrar especial cuidado en partes del rostro, como ojos y labios, en los que la piel es más fina y frágil, requiriendo de un cuidado especial. Por ejemplo, la piel del contorno de los ojos es diez veces más fina que el resto. Es por este motivo que las arrugas pueden salir antes, y por lo que requiere una rutina más concreta.

Una o dos veces a la semana, deberemos usar una crema exfoliante eficaz y suave, para suavizar y purificar la piel.

4) Proteger: para que la piel esté en un estado óptimo de salud es conveniente no sólo que le proporcionemos todos los cuidados que hemos visto, sino que también la protejamos de las inclemencias del tiempo. Especial mención haremos de la protección solar, necesaria no sólo en verano, sino también en invierno. Deberemos repetir la misma rutina que en la temporada estival, protegiendo nuestra piel con una crema de protección solar adecuada, sobre todo si vamos a esquiar.

El cuidado de la piel es mucho más importante de lo que creemos, sobre todo la de nuestra cara. Nuestra cara está siempre expuesta a elementos externos y necesita un cuidado más exhaustivo. Con estos cuatro pasos, tendremos una piel facial a prueba de bombas.

 
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